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En este pequeño espacio virtual voy a compartir mis pequeños textos vinculados al arte, mis nuevas obras de arte y mis prácticas curatoriales en mi hacer de curadora "independiente". Utilizo el concepto de sismógrafo desde una perspectiva "warburgiana"como aquel que siento me define en mi hacer multidisciplinar :)

viernes, 17 de mayo de 2013


El escultor de la luz.

David Lamelas Buenos Aires.

 

“Siempre, incluso desde chico, cuando iba al cine, miraba atrás, porque lo que me fascinaba era ese haz de luz que se proyectaba en la pantalla y se convertía en una imagen. Toda mi obra se inspira en ese fenómeno de proyección”
 

Así definió el artista su obra en el año 2002 en una entrevista concedida a Rodrigo Alonso.

Escultor de la luz, trabajador del tiempo, lo inmaterial es su desafío y el silencio es la contemplación del vacío, son estos los materiales de su discurso poético como artista.
Nómade por elección, de una percepción extremadamente sensible, sus emblemáticas obras concebidas en los ´60, aún nos siguen sorprendiendo. Son activas en la medida en que generan reflexiones en el público, su poética se dispara en el entorno, aquel espacio de múltiples significados donde los límites son parte de las inquietudes de su mirada sensible y el tiempo, uno de sus leitmotivs.
En relación a este concepto, David Lamelas concibió de la mano de María José Herrera, un relato biográfico experiencial, donde en una primera instancia de la muestra, realiza de alguna manera, un homenaje a aquellos que ejercieron en él, una influencia creativa.
Son aquellos referentes del arte geométrico, sus primeras imágenes disparadoras y también el pasado que hace referencia a su formación en Buenos Aires, esculturas y pinturas de sus maestros Kosice, Iommi, Lozza, Laañ, Fontana y Germaine Derbecq la emblemática pintora francesa y galerista de Lirolay, sin lugar a dudas una figura emblemática y visionaria del arte de los ´60. Para ello Lamelas concibió una instalación de su pasado formativo conformado por obras de sus referentes identitarios creativos.
Y aun así su presente acompaña este pasado biográfico, con Time as activity, Buenos Aires 2010, su versión argentina de aquel viaje que comenzó hace cuarenta años en Londres. El tiempo, el espacio, el vacío y la luz, son aquellos materiales-inmateriales con los que construye su mirada.
Donde lo inasible y los medios de la tecnología, son ampliaciones del modo de percibir.
En la segunda instancia de la muestra, podemos recorrer dos tiempos enfrentados en el hacer del artista, por un lado su obra temprana, una instalación de dibujos de los años ´60 que bajo el influjo de la neofiguración, nos muestra aquellos rasgos gestuales y expresivos, donde la figura humana es atravesada por el existencialismo de post-guerra y, simultáneamente una obra sonora Far & Lejos, 2010 compuesta en colaboración con músicos de Los Angeles, lugar en donde reside parte del año.
Finalmente Rockstar (Character appropiation) serie fotográfica donde el artista se muestra como objeto de arte, demostrando como los medios construyen aquellos atributos que visten a una estrella de rock.
Paralelamente en el subsuelo del museo, también puede verse parte de su producción cinematográfica de los años 1969 a 1975.
Esta es una breve mirada de aquello que pueden encontrar de la obra de este artista emblemático del conceptualismo argentino, quien hasta hace poco solo tenía notoriedad en el ambiente internacional, esta es la primera instancia en una reubicación del artista y su obra en el contexto del arte argentino contemporáneo, imperdible.
Una vez más MUNTREF contribuye a generar un diálogo entre la producción académica y la comunidad, posicionando a la institución como una de los precursoras de la descentralización de la producción visual de nuestro país, más allá de la “frontera” de la general paz.
 

David Lamelas
Lamelas, Buenos Aires

11/10/2011 - 18/12/2011

MUNTREF | Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero

Valentín Gómez 4838, Caseros, Buenos Aires

Inauguró: martes 11 de octubre de 2011.

Curadora: María José Herrera

 


“…todos los días hay que luchar por que ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.”

“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario.”

Ernesto Che Guevara.

 

Arte, Vida y Política.

Tina Modotti.

La obra fotográfica de Tina Modotti se desarrolla en los años comprendidos desde 1923 a 1930, que justamente coincidió con los años en los que vivió en México.

A pesar del corto tiempo de producción de su obra, su mirada sensible nos muestra un carácter maduro propio de aquellos que han transitado una producción  prolongada de trabajos plásticos. Modotti encuentra en México el leitmotiv de su búsqueda sensible, consciente del entorno de injusticias sociales reinante, no fue ajena a esta situación y se comprometió a registrar aquellas instancias de la vida de los otros, que representaran estos tiempos tumultuosos.

Es en estas imágenes donde se vislumbra su modo de ver el mundo, su compromiso ideológico y social al respecto de aquello que la conmueve. Sus imágenes representan, en algunos casos, el hacer de aquellos rezagados de la sociedad dominante. Pero su mirada los muestra dignos, lejos de una lectura miserable, porque son ellos los gestores de los cambios sociales, aunque en el intento pierdan la vida.

Bajo los ojos de Modotti esos rostros dejan de ser anónimos para ser sujetos de acción con nombre y apellido.

Pero esta búsqueda no fue inmediata al llegar a México ya que sus primeras indagaciones fotográficas, las realiza de la mano de su pareja de ese momento, Edward Weston, desarrollando una serie de experimentaciones formales abstractas.

Tal es así, que en el año 1929  Modotti decide darle a su trabajo una lectura objetiva de la realidad. Para ello deja de lado la artificiosidad para concentrar su mirada en la cotidianeidad de la comunidad de Tehuantepec. Arte, vida y política son indisolubles en el hacer de la artista, contribuyendo así a la construcción de la memoria de México en esos años convulsionados para las luchas sociales.

Modotti asume su compromiso social desde su lugar de artista, aunque no siendo suficiente este rol, se afilia al Partido Comunista, en el cual milita con ardiente fervor hasta que finalmente abandona la fotografía para formar parte del Socorro Rojo Internacional.

Fotógrafa de sensibilidad extrema, encuentra la belleza en esos lugares insospechados que pasan desapercibidos en nuestra cotidianeidad, haciéndolos visibles y simbólicos, pero no son bellos por si mismos, sino que lo son primero por una exquisita composición formal y segundo por lo que representan.

La artista nos plantea un discurso simbólico de los objetos y la firmeza de sus convicciones representadas en aquellas imágenes, que muestran las luchas sociales del momento y su compromiso social. Renunciando a sus intereses personales para el bien de aquellos de los cuales se sentía responsable.

En palabras del reportero praguense Egon Erwin Kisch recuerda su obra de la siguiente manera: “…Aunque fue el cielo de México que le dio luz a las fotografías de Tina Modotti, no es mérito de esta luz el hecho de que su cámara fotográfica saliesen cuadros perfectos.

El secreto de sus obras está en el hecho de que, con la mirada de la bondad, estas obras hacen más visible el mundo. Esta mirada quiso que…los paisajes del trabajo, los productos del trabajo y los medios de producción, las plantaciones de caña de azúcar, la hoz mexicana, las ollas de terracota, las manos con una pala, las guitarras y los sombreros, las mazorcas de maíz tengan mas gracia que las verdes praderas de Suiza. Sólo que la gente de este mundo no está feliz ¿Por qué? Es esta la pregunta contenida en sus fotografías…”

Después de su muerte, la obra de Tina Modotti fue olvidada, tuvo su primer reconocimiento en la primera gran retrospectiva organizada en Berlín en el año 1989, en los locales de la “Neue Gesells-chaft für Bildende Kunst”

Desde el miércoles 23 de mayo de 2012, el Centro Cultural Borges pudo verse la  muestra: “Tina Modotti Fotógrafa y Revolucionaria” que constó de 100 obras, la muestra estuvo organizada por la Galerie Bilderwelt, de Berlin, y el Centro Cultural Borges, y se exhibió por última vez en el Museo Kunst Haus Wien en el mes de junio de 2010.
Curaduría de Blanca María Monzón y Reinhard Schultz como curador invitado.


"Menor es herido por policías luego de atropellar barrera en Capiatá

En la noche de este viernes, un menor fue herido de un impacto de bala de forma “accidental” por parte de un suboficial, luego de que atropellara una barrera policial a bordo de su motocicleta.

Según los reportes, el menor de 17 años, estudiante del Colegio Defensores del Chaco, atropelló a bordo de su motocicleta una barrera policial instalada en una de las calles vecinales de Posta Ybyraró, en la ciudad de Capiatá, montada por agentes de la comisaría 33ª.

Tras el hecho, uno de los agentes realizó disparos intimidatorios para que detenga la marcha, pero uno de los proyectiles impactó en el abdomen del menor de edad, según informó radio Ñanduti.

La joven víctima fue auxiliada en una patrullera por el suboficial Gregorio Chávez, responsable de los disparos, y fue derivado hasta el Centro de Emergencias Médicas, donde permanecerá internado".

 

Contra las vallas

La exhibición de obras de Diana Dowek en el Centro Cultural Borges, nos saca de la cotidianeidad y esa naturalidad, o eso que lamentablemente naturalizamos. Nos muestra aquello que ya nos pasa desapercibido por habernos acostumbrado a tolerarlo, es una postura de resistencia por parte de la artista que nos pone frente a ello como una advertencia, de que los límites están ahí.

Pero estos límites guardan violencia, porque son barreras y no psicológicas, sino tangiblemente agresivas, el porqué de esta subjetividad de la que carga al objeto en cuestión, es sabido mundialmente. Represión, que bloquea, que impone y avasalla no solamente lo físico en su representación más evidente sino también a las ideas y esto en particular no es un ejemplo únicamente latinoamericano (que siempre hemos vivido los vaivenes políticos y sociales a fuerza de sangre, sudor y lágrimas), Dowek pone en evidencia un rasgo mundializado que lamentablemente no es sólo ejemplo tangible de las ciudades capitales, sino que se ha generalizado en todos los ámbitos como el medio de mantener a raya aquello que desconocemos.

Aún inclusive en gobiernos democráticos, donde perviven aquellos “viejos” conservadores que no toleran las nuevas ideas de construcción, el objeto es complejo pero la respuesta de los que están escudados por estas barreras es más incomprensible, ¿será entonces que el miedo ha hecho carne en algunos? No lo sé, simplemente es inexplicable que tamaña respuesta sea parte del sistema de defensa de cualquier país.

La ecuación al respecto es sencilla, si se imponen con violencia, indudablemente la respuesta no sea la esperada.

Se transforma entonces en un espacio clausurado, un espacio que no construye, sino que divide, genera fronteras, que no permite la libre circulación,  Argentina no es la excepción. Desde hace 10 años las vallas policiales dividen la Plaza de Mayo en dos, como recordatorio de las horas fatales de diciembre de 2001, cuando una protesta popular derivó en la caída del gobierno de De La Rúa.

Desde entonces el “perímetro de seguridad” se mantuvo inalterable, son 70 vallas metálicas pintadas de azul, de dos metros por dos metros cada una, ¿Por qué se mantiene aún el vallado en la actualidad?

“Por directivas de las autoridades nacionales de dicha época, entiéndase el gobierno nacional, se implementó el actual perímetro de seguridad de la Casa de Gobierno mediante la disposición de un vallado”

“hasta el momento no se han recibido directivas para que se proceda a su levantamiento”.

En el año 2010 el comisario Carca respondió estas palabras al diario Página 12.-

Diana Dowek nos muestra entonces sus Paisajes Urbanos, pintados en acrílicos y transferencias fotográficas, sus vallas irrumpen el recorrido de una avenida, transformando este objeto en una arquitectura de la cotidianeidad urbana, tal es así que en algunos casos, la valla en cuestión se ve camaleónicamente casi en el mismo tono urbano de su contexto.

En otros casos se ve prepotentemente evidente y pregnante, aunque en otras situaciones el vallado en cuestión ha sido derrumbado y alevosamente chorreado, violentamente con acrílico casi aguado, esta es quizás la imagen que más uno desee ver de ahora en adelante en el paisaje urbano de la ciudad de Buenos Aires, así, “salvajemente” derrumbadas.


Con curaduría de Kekena Corvalán, la muestra de Diana Dowek pudo verse en el Centro Cultural Borges en noviembre del 2011.

 

Viviana Zargón y su inventario de la memoria.

 

“Nunca se confíe a impresiones generales: debe concentrarse en los detalles.”

Arthur Conan Doyle.

 

Según la teoría del paradigma indiciario, postulada por Carlo Ginzburg, el indicio, entendido como detalle, nos da la clave para acceder a una realidad más profunda.

Casi detectivesca, la obra de Zargón, en relación a esto, presenta tres estadíos en el proceso de construcción y elaboración de su obra. En una primera instancia, el registro fotográfico es el disparador de una posible resignificación, a partir de allí realiza estudios previos a modo de bocetos para luego concluir en una pintura.

Mientras tanto, la imagen en cuestión es inventariada, investigada, dibujada y finalmente definida obra.

El mundo elegido por Zargón, de alguna manera nos recuerda al concepto de no-lugar de Marc Augè, aquellos lugares que aun estando en multitud, pasan desapercibidos.

Son aquellos fantasmas de una época fabril de despuntar industrial, se muestran como monumentales paisajes en ruinas, fragmentos de memoria, al igual que la memoria, dividida en pequeños retazos.

Estos archivos son representados por la artista, de manera fragmentada para demostrar con ello, su interés por reunirlos en un recuerdo tangible. Es entonces que estos recuerdos reviven en la resemantización de la artista, los vuelve potentes pero fragmentados al fin, nos plantea un pasado que está ahí.

Para ello se vale de un registro fotográfico, donde el objeto en cuestión se transforma en documento, y en relación a esto pienso: ¿Qué hacemos con nuestra memoria?

Zargón nos invita a reconstruir, en función de esto, la obra es presentada fragmentada en pequeños trozos idénticos, generando así en el espectador, una mirada más activa, una vivencia mas activa.

Tal vez esta sea la poética que decide mostrar la artista y su intento por unir estos fragmentos, para unir este recuerdo. Pero el recuerdo está atravesado por el tiempo, muestra de ello son los indicios del deterioro, ya no volverá a ser como antes, ahora son testigos silenciosos del presente.

Ya lo dijo Aby Warburg: “Dios está en los detalles”