Viviana Zargón y su inventario de la
memoria.
“Nunca se confíe a impresiones generales: debe
concentrarse en los detalles.”
Arthur Conan Doyle.
Según la
teoría del paradigma indiciario, postulada por Carlo Ginzburg, el indicio,
entendido como detalle, nos da la clave para acceder a una realidad más
profunda.
Casi
detectivesca, la obra de Zargón, en relación a esto, presenta tres estadíos en
el proceso de construcción y elaboración de su obra. En una primera instancia,
el registro fotográfico es el disparador de una posible resignificación, a
partir de allí realiza estudios previos a modo de bocetos para luego concluir
en una pintura.
Mientras
tanto, la imagen en cuestión es inventariada, investigada, dibujada y
finalmente definida obra.
El mundo
elegido por Zargón, de alguna manera nos recuerda al concepto de no-lugar de
Marc Augè, aquellos lugares que aun estando en multitud, pasan desapercibidos.
Son aquellos
fantasmas de una época fabril de despuntar industrial, se muestran como
monumentales paisajes en ruinas, fragmentos de memoria, al igual que la
memoria, dividida en pequeños retazos.
Estos archivos
son representados por la artista, de manera fragmentada para demostrar con
ello, su interés por reunirlos en un recuerdo tangible. Es entonces que estos
recuerdos reviven en la resemantización de la artista, los vuelve potentes pero
fragmentados al fin, nos plantea un pasado que está ahí.
Para ello se
vale de un registro fotográfico, donde el objeto en cuestión se transforma en documento,
y en relación a esto pienso: ¿Qué hacemos con nuestra memoria?
Zargón nos
invita a reconstruir, en función de esto, la obra es presentada fragmentada en
pequeños trozos idénticos, generando así en el espectador, una mirada más
activa, una vivencia mas activa.
Tal vez esta
sea la poética que decide mostrar la artista y su intento por unir estos
fragmentos, para unir este recuerdo. Pero el recuerdo está atravesado por el
tiempo, muestra de ello son los indicios del deterioro, ya no volverá a ser
como antes, ahora son testigos silenciosos del presente.
Ya lo dijo Aby Warburg: “Dios está en los detalles”


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